Elevator pitch: ¿cómo contar tu idea en 2 minutos? - Prepara la llegada de tu bebé
elevator pitch: cómo contar tu idea en 2 minutos

Elevator pitch: ¿cómo contar tu idea en 2 minutos?

Cuando llevas 6 meses trabajando en algo, lo más probable es que necesites unos 20 minutos y un par de cafés para transmitirle a alguien de qué va tu negocio. La mala noticia es que en el mundo real, no disponemos de ese tiempo para contarle la idea a inversores, medios o equipos de selección de aceleradoras. Por lo general, vamos a tener entre 1 y 2 minutos para impresionarles, enamorarles y dejarles un recuerdo vívido en su mente de nuestra idea.

El primer guión del pitch que escribimos tenía aproximadamente, 400 palabras. Y no os podéis imaginar lo que acortamos y resumimos. Tardábamos más de 4 minutos en contarlo, y a una velocidad tal que transmitíamos una ansiedad insoportable para el oyente. Estábamos deseando acabar, y eso lo notaba la otra persona. Teníamos que cambiar algo.

Decidimos empezar de cero el discurso, no heredar textos anteriores y resumirlos. Eso nos hacía asumir ciertas frases que nunca nos habíamos planteado. Gonzalo siempre dice: ¿Por qué vamos a mejorar solo un 10%? Hagámoslo un 110% mejor. Y eso intentamos hacer. Seguimos estas pautas:

–  ¿Quién es tu audiencia? Parece obvio, pero no es lo mismo un inversor, que un cliente, que un partner. Y por lo tanto, debemos tener distintos discursos para cada uno, apelando a los puntos de dolor de cada perfil. Un recurso al que solemos recurrir los emprendedores es a las “preguntas retóricas a la audiencia”: ¿Algún padre/madre en la sala? ¿Y seguís con energía para escuchar dos minutos de discurso?

–         ¿Qué soluciona tu producto/servicio a tu audiencia? Bebup permite a nuestros distribuidores encontrar clientes y vender artículos de alto precio. Pero ese discurso no se lo debo dar a un cliente, porque lo que Bebup aporta a un cliente es la organización eficiente de los regalos. Esto tan obvio, no lo comprendimos hasta más adelante. Hay que decirle a tu audiencia que solucionas los problemas que tiene, no los de los demás.

–         ¿Qué es y cómo funciona? No hay nada peor que acabar un discurso y que a tu audiencia no le quede claro de qué hablas. Los seres humanos somos bastante simples, y necesitamos relacionar la idea innovadora y disruptiva de un emprendedor con algo que esté en el mercado: “Ah, esto es como un wallapop de bicis” “lo otro es como un Airbnb de ordenadores…”. Así de simple. Horas y horas desarrollando tu mensaje y cómo vas a comunicarlo, para que luego tus proyectos de crowdhelping para que las familias también disfruten de las ventajas de la economía colaborativa, se traduce en la mente del ciudadano como “como listas de bodas para bebés”. Ahí lo llevas. Pero de nada sirve luchar contra esto. Has encontrado un paralelismo que el consumidor entiende bien, úsalo. Deja de un lado tu ego marketiniano y haz de tripas corazón, ya tendrás tiempo para evangelizar a tu cliente cuando lleves 5 años en el mercado. De momento, no te conoce nadie, pónselo fácil. Es algo que he hablado mucho con otros emprendedores, perdemos mucho tiempo tratando de “educar” al cliente, tratando de que el cliente encaje nuestra idea correctamente. Cuando la clave está en encajar nosotros nuestro producto y mensaje a la mente del consumidor.

–         ¿Quiénes somos? El equipo es algo fundamental para los inversores. Véndete, vende a tu equipo. El inversor está pensando si sois las personas adecuadas en el proyecto adecuado y en el mercado adecuado. Déjale claro que el equipo es el mejor que puede tener tu proyecto.

–         ¿Qué necesitamos? Y esto tampoco lo vimos al principio. Si estás hablando a inversores, diles para qué quieres su dinero. Y si estás hablando con partners, seleccionadores de aceleradoras o periodistas, cuéntales qué buscas, qué quieres o qué vais a hacer en los próximos meses.

–         Final emocional: Podemos finalizar diciendo que queremos conseguir un mundo mejor o una frase de Jobs, pero esto ya está muy usado. Sed originales, pensad en vuestra misión, en los valores que aporta vuestra idea, y buscad una frase que el oyente retenga en su mente.

Para que os sirva de referencia, nuestro pitch de 2 minutos tiene 218 palabras. Un pitch de 1 minuto no debería superar las 180 palabras (todo esto es orientativo, claro está)

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Cuando os enfrentéis a vuestro público, ya tendréis muchos condicionantes a vuestro alrededor incontrolables. Evitad condicionantes que sí podéis controlar. Por ejemplo, si tenéis un pitch que se pasa del tiempo y vuestra solución es “ya iré más rápido cuando lo presente”, posiblemente os carguéis en las espaldas un elemento de ansiedad extra, que se añadirá a los que ya tenéis. Quitad texto, id con un discurso cómodo, con el que no tengáis necesidad de correr. Si hay una frase que se os atraviesa, cambiadla. No es un examen, en la audiencia nadie tiene el doc con vuestro texto y nadie se va a enterar de que te has equivocado. Excepto tus socios, que seguro que valoran positivamente que seas capaz de improvisar cuando te quedes en blanco.

Sobre el tema memorización, he encontrado dos corrientes de pensamiento:

–         Están los que se memorizan hasta la comas, la entonación de cada frase, los gestos…y tienen un discurso super interiorizado

–         Están los que tienen una estructura mental con palabras clave de las que tienen que hablar, y simplemente lo cuentan. Se sienten más cómodos con un discurso sin corsés.

Yo soy más de la segunda que de la primera. En el documento del pitch pongo en negrita las palabras que sí o sí tengo que decir, y el resto lo voy uniendo con un lenguaje con el que me siento a gusto.

Y por último, recordad que no sois periodistas, ni presentadores de televisión, ni monologuistas. La experiencia os dará tablas, seguro. Pero si es vuestra primera vez, sed transigentes con vosotros mismos. Lo malo de ser tu propio jefe es que si eres un jefe tirano, te conviertes en tu peor pesadilla.Para daros palos ya está el mercado y los inversores. Antes de empezar, pensad cómo os gustaría que quedase, visualizadlo, contemplad posibles fallos y pensad cuáles son asumibles (quedarme 3 segundos en blanco y continuar) e inasumibles (quedarme en blanco, darme la vuelta y salir corriendo). Si al acabar vuestro pitch solo cometéis fallos asumibles, daos por satisfechos.

Os dejo por aquí nuestro ejemplo de elevator pitch en el Demoday de Startup Alcobendas. No es perfecto, ni siquiera creo que sea brillante, es muy mejorable. Pero creo que ver pitches reales podrá ayudar en vuestra aventura. ¡Mucha suerte!

1 Comment
  • Alejandro Jimenez Castro
    diciembre 4, 2018 at 11:42 pm

    Me parece un articulo bastante acertado , puede ser un error muchas veces hablar demasiado sobre todo cuando vamos a un netwoorking

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